2026FICCIÓN

Caza

Escrito por Luis

Me, I cried out God
You dared me in the dark
I felt a hush fall quietly from my spark.

Vigía llega a la cama a ladrarme para que despierte, pero no me encuentra — yo estoy operativo antes que tú pulgoso — le silbo, en la cocina huele a tocino, aceite caliente y café pasado, buen café, no café quemado de Starbucks. Vigía se acerca y le lanzo un tocino frito, luego se sienta quieto a esperar otro, no sabe mover la cola, ni pedir, escucho el lavabo del baño en el otro cuarto, un despeinado Romaña sale, aún con legañas en los ojos, lo veo despertarse de golpe.

— ¡Ya trajiste otro perro, huevón!

— Se llama Vigía...

Vigía le gruñe pero no se mueve, Romaña pone la mesa entre él y Vigía, y me mira, no sirve de nada verme mal, no siento culpa. Pero no deja de parecerme gracioso, igual que la primera vez, casi sonrío, pero quizá se enoje más si lo hago.

— ¡Carajo! ¡Mira las cosas que haces, no puedo caminar tranquilo en mi propia casa!

— ¡Pero si es un perrito tierno! anda, ya hice desayuno, tienes cara de no haber dormido, ¿No deberías verte bañado siempre?

— ¡Lo mío es sobre la lluvia, no sobre las duchas ahuevado! — señala a Vigía — dile a tu bicho que no me muerda, ¡y no quiero que masque mis libros!

— Es un perro, no una rata, no estés jodiendo.

— ¡Te voy a botar con tu perro, carajo!

— Los dos sabemos que eso no es cierto, ¿Vas a desayunar? ¿O le doy tu tocino a Vigía? — al oír su nombre Vigía levanta las orejas — ¡mira! ¡hasta hace trucos!

— Al menos sírveme el desayuno — replica resignado — ¡ni siquiera me pagas alquiler!

Usualmente Romaña hubiera luchado más, pero hoy cedió rápido, lo cual me indica que está contento, pero ¿Qué razones tiene una persona sempiternamente triste como Romaña para estar feliz de repente? ¿Se habrá encontrado dinero? ¿Habrá encontrado esa figura de Mega Man que quería? ¿Habrá encontrado una primera edición de Cortázar?.

— Feliz te veo amigo, ¿ha sucedido algo que me quieras contar?

— Encontré a alguien, o bueno, mejor dicho, alguien me encontró.

— ¿La SUNAT? — pregunto mientras me mira como si fuera un insecto difícil de pisar.

— No imbécil, ¿Por qué iba a estar feliz de eso? — sus ojos empiezan a brillar — es una mujer medio nerviosa que se porta como una ardilla, se metió a mi territorio jugando con las gotas de lluvia, le gusta empaparse, nos tomamos un chocolate caliente en el Starbucks del óvalo Gutierrez.

— Pero a ti no te gusta el chocolate

— Pero me gusta ella, la manera en que camina saltando para no pisar las líneas de la vereda, su mano es suave, y come los postres como si los estuviera royendo.

— ¡Ah! ¡Entonces ambos estuvimos románticos ayer! — voltea la cabeza extrañado, me mira como si descubriera que un gato sabe hablar.

— Se que quizá me arrepienta de preguntar, pero ¿Qué hiciste ayer?

— Me acosté con una tetona — le sonrío, mientras me transforma mentalmente en una cucaracha — ¡también fue cerca de un Starbucks!

— No entiendo por qué somos amigos la verdad — y empieza a reírse, nos reímos juntos.

Me levanto de la mesa, dejo la cafetera en medio y agarro mi mochila, lo veo desayunar y encuentro a Vigía más cerca de la mesa de lo que yo lo había visto hace un momento — Es sigiloso, puede actuar sin que me de cuenta — tiene las orejas levantadas.

— Dale un tocino más a Vigía, ya me voy, llegaré tarde.

Romaña le lanza un tocino, Vigía lo coge al vuelo. Es un buen muchacho.

– Ya, ya, ya le di tocino a tu perro, anda lárgate para que pueda escribir tranquilo.

Me pregunto si va a trabajar o le va a escribir a la Ardilla esa, aunque conociéndolo, es casi lo mismo, y probablemente se canse menos trabajando. No entiendo porque, es más interesante cuando no se esfuerza. Imagino que todos tenemos que poner una cara ajena para asegurar las cosas.

— ¡Vámonos Vigía!

Me sigue apenas escucha su nombre, pero el olor del tocino viene de la cocina, no le importa, es un buen muchacho Vigía. Justo antes de irme, Romaña me dice:

— ¡Hey! Ya bota esa muñeca de mierda y búscate una mujer que te quiera, es difícil, pero si dejas de portarte como un idiota fácil consigues una que no esté loca.

— No puedo, al final de cuentas, me quiere, solo que le falta paciencia.

Pareciera simple, incluso cuando cobro una presa, pero Romaña tiene razón en el fondo, alguna que no esté loca. Eso quisiera, eso quisiera, pero el corazón busca lo que lo obsesiona.

I wish for the same old things that turn me inside out.


Vigía me ha acompañado al trabajo, nadie se queja, se queda inmóvil a un lado, pero tampoco nadie se ha atrevido a acariciarlo, sospecho que del mismo modo en que nadie se atreve a bromearme, suelen ser demasiado formales conmigo, pero tampoco me siento con ganas de decirles que me traten de tú, salgo cada dos horas a tomarme un café en la cafetería de la oficina y a fumar un cigarro a la vuelta del edificio, donde no molesto a nadie con mis pensamientos.

Apoyarse en el frío de la pared me mantiene alerta, además de la cafeína, puedo sentir a la gente como presencias incluso antes de que pueda visualizarlos, pero hoy siento algo más, lo he estado sintiendo por un tiempo, hace más frío que otros días, es el día adecuado para este tipo de encargos, estiro mi mano y siento la calidez de la piel de Vigía, ya no gruñe, pero sigue mirando al frente, me pregunto si estaría bien que llegue con pollo para cenar, no tendré tiempo para hacer algún tipo de cena y no creo que la prepare Romaña — Es probable que se muera de hambre sin mí el tipo — aunque también es probable que no se de ni cuenta de que lo está haciendo, probablemente no haya dejado de hablar con la Ardilla esa, dejando de lado su trabajo.

Regreso al trabajo, necesito enviar varias cosas — estos tipos se irían a la quiebra sin mí — está todo dentro del método, ojalá tuviéramos ambientadores en la oficina, me cansa un poco todo el perfume que se ponen.

— ¡Vamos Vigía, de vuelta a trabajar!


Bajamos por Paseo Colón en el cruce con Wilson, no creo que haya mucho que vigilar de momento, pero igual estoy alerta, huele a anticuchos y a dulces callejeros, me alegra ver que Vigía no se distrae, pero igual me detengo justo en la entrada del Campo de Marte.

— ¿Cuánto está la porción señora? — me siento en su banca y dejo caer un papel — ¡Perdón! se me cayó — lo recojo y dejo escritas unas letras en el suelo.

— ¡Tres soles hijo! ¿Tienes sencillo?

— Si señora, dame una porción. ¡Ponle bastante ají por favor!

Veo como me sirve la porción mientras el resto de la plancha es invadida por el fuego, esto probablemente le encantaría a Llanos y a Valles. Me lo entrega sin decir nada, y le lanza unos chinchulines a Vigía.

— Para su perrito — me dice la señora.

Él no se mueve y le caen en la cara, es gracioso, pero también adecuado — buen chico — se agacha a olerlos.

— Puedes comerlos — sólo cuando le digo eso se los traga de un bocado.

Como rápidamente mi porción y bajo por Salaverry, observo los murales al frente del parque mientras me agacho a "acariciar" a Vigía, aprovecho en dejar mis letras regadas por esa parte del perímetro. Hay un tacho de basura pegado al suelo, tiro un papel cualquiera dentro y dejo también mi marca, hay gente bailando dentro, menos árboles de lo que esperaba, juegos infantiles, algunas personas rodeando un obelisco.

Incluso de tan lejos sigue oliendo a anticuchos y dulces.

Doblo por Salaverry con Nazca — Este lugar es enorme — pienso, no es tan adecuado, demasiado espacio abierto, pero entiendo por qué algo podría establecerse ahí, muchos lugares donde esconderse. Escribo en la pared del club de natación, continúo y veo un grupito que me corta el paso, intento cruzar tranquilo, pero uno de ellos me topetea con el hombro, lo miro, no tengo ni el tiempo, ni la paciencia, y tampoco puedo generar problemas hoy.

— ¡Hey! ¿Quién te crees que eres para golpearme el hombro así?

— Eso no importa muchacho — lo miro directo a los ojos — lo importante es quién eres tú cuando yo estoy presente.

Me pongo de espaldas a la pared y Vigía se pone por delante y empieza a gruñir, es suficientemente grande como para causar el miedo suficiente, pero no me gusta la idea de que no haya castigo por esto, toco la pared y dejo unas letras más antes de aplicar el castigo adecuado.

— Dile a tu animal que deje de gruñirme y vete tranquilamente.

— No me hace caso, no le gustan los cobardes, así que dudo que le guste alguno de ustedes, pero puedes intentar dialogar con él si deseas.

Otro de los tipos esos avanza hasta ponerse a la altura del primero, veo que está funcionando, aunque no tenga mucha práctica con este aspecto.

— ¡Carajo nos está diciendo cobardes y no haces ni mierda!

— Vaya, ¡llegó el marido! — sonrío visiblemente para que se enoje más — yo no estoy muy seguro de entender esta situación moderna, a mí me criaron como hombre.

El resto empieza a decir cosas desde atrás, los veo caldeados y puedo oír que se cuestionan entre ellos.

— ¿Tanto miedo le tienen a un perro? — dice un tercero — ¡los está insultando y ni siquiera esconde que le dan risa!

— No entiendo, ¿están teniendo un problema marital? ¿es este un tema polígamo entre ustedes?

A estas alturas la discusión ya no es conmigo, no preciso perder más el tiempo, me voy retrocediendo, mientras ellos empiezan a agarrarse a golpes, los serenos alrededor empiezan a dirigirse a ellos. Continúo marcando mi perímetro, el tramo de la Avenida de la Peruanidad es más rápido, casi no hay gente, solo hay una entrada con una feria, pero ese ruido me ayuda, distrae a la gente, y la verdad no estoy haciendo nada escandaloso.

— Bueno Vigía, ya estamos, vamos a buscar donde sentarnos — camino hacia un jardín que veo abierto, con una banca, me siento y enciendo un cigarro Inca sin filtro, siempre me ha gustado este tabaco fuerte, me mantiene alerta y aún tenemos un rato más antes de la llegada de nuestro invitado, o del momento de atenderlo.

Vigía se sienta quieto a mi lado, es como si estuviéramos fumando juntos.

Once I had an name to call you, it scraped along the walls like an orthodox saint.


Ni siquiera termino de entrar y ya me lanzó, caigo sobre el columpio, me golpeo la espalda — esta cosa golpea como un tren, ¡maldita sea! — Vigía trabaja mejor que yo por el momento, lo ataca de un lado y escapa, luego del otro, me levanto y siento el dolor exacto en un hombro, estoy sudando, pero aún no he hecho esfuerzo, observo, veo una apertura causada por Vigía.

— ¡Buen chico!

Me lanzo y lo golpeo a un costado, me saca al menos una cabeza de altura, su piel es como golpear madera astillada, pero me doy cuenta del daño que recibe, percibo su respiración pesada.

— No te lo esperabas, ¿No hijo de puta? — siento como pierde la respiración mientras lo golpeo, veo la sorpresa en sus ojos — ¿Qué esperabas? yo también soy fuerte... — se por donde debería intentar defenderse lógicamente y lo sorprendo por el lado contrario, algo como sangre me salpica en la cara, veo a Vigía mordiéndole el cuello.

— ¿Sabes muchacho? a mí también me gusta morder cuellos, pero creo que tú lo haces mejor.

Siento el calor de su sangre en los puños, pero soy consciente de que eso no lo va a detener mucho, mi pulso se acelera mientras lo golpeo más, a estas alturas le dejo golpearme, solo para que vea que ya no puede lanzarme.

Lo tumbo de un golpe y me siento en sus costillas, pongo mis piernas sobre sus brazos, lo neutralizo, y empiezo a golpearlo contra el suelo, sin querer se me escapa una sonrisa que por fin mis ojos comparten.

Dejo de hacer puño, empiezo a arañarlo con los dedos, es tan satisfactorio sentir su respiración pesada, la ausencia de respuesta, en otra situación estaría mal, pero ahora mismo no puedo ya contenerlo.

— Jajajaja...

La sensación de su piel en mis uñas es exhilarante, alrededor mío las luces dan vueltas mientras continúo con el castigo sin poder contenerme.

— JAJAJAJAJAJAJAJAJA

Vigía se aleja, me deja disfrutar, siempre atento.

Me paro y lo pateo en el suelo, ya ni siquiera se quiere parar. Se que puede hacerlo, pero también se que no quiere, junto toda mi fuerza en un puño y le estampo un golpe en la cara, debería ser suficiente, su cabeza se ha hundido en el suelo, y lo que era su cara parece ahora una masa deforme, me limpio el puño en el pasto y empiezo a irme, dejaré que el perímetro haga lo suyo. Pienso en las palabras, lo dejo a su cargo.

— ¡Vamos Vigía!, tenemos que ir a Norky's, ya hace hambre.

Percibo algo a mi costado, me volteo, la cosa esa está parada Vigía está en su cuello, veo en cámara lenta como lo golpea la cosa esa, lo veo caer mientras emite un ruido parecido a un lamento.

— ¡Carajo, soy un imbécil!

Vuelvo a estampar a la cosa en el suelo de un golpe, recojo a Vigía, aún respira, no está tan dañado, listo para correr me volteo, justo a tiempo para ver como el dominio se cierra.

— No lo vamos a lograr, demonios — le meto otro golpe a la cosa inerte a mi costado, salpica más sangre, pero ya no había necesidad.

El dominio se cierra, me pregunto a donde estaré yendo, me pregunto si Romaña sabrá que esto es probablemente temporal, pero largo, probablemente no.

— Bueno, parece que ese pollo tendrá que esperar amigo.


Romaña baja del taxi corriendo, salta la reja de la entrada, todo está a oscuras, no hay Luna, y es un lugar tétrico de noche, eso no le impide seguir corriendo, ve las letras regadas por todos lados, no es difícil saber que algo ha pasado, es necesario encontrarlo pronto, por si necesita llevarlo a un hospital, pero algo extraño sucede, no puede sentir a nadie dentro, se detiene y empieza a llover, cierra los ojos y lo busca en su área, encuentra algo, comienza a correr hacia lo que encuentra mientras la lluvia se detiene.

— ¡Maldita sea!

Encuentra solo la muñeca azul, puede observarla solo unos segundos antes de que desaparezca buscando un nuevo dueño. Le fallan las piernas, le falta el aire, se sienta en el columpio, el único lugar en el que hay un asiento. Pone las manos en las rodillas y agacha la cabeza.

Empieza a llover.

Siente una mano sobre su hombro, lo piensa por un segundo, pero por el tamaño es la mano de Banchero, agacha un poco más la cabeza, empieza a sacudir los hombros. Banchero aprieta su mano, mira al frente, no necesita preguntar.

La lluvia empieza a caer más fuerte.

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Sobre el autor

Luis escribe historias breves, ideas torcidas y pensamientos que probablemente deberían haberse quedado en su cabeza.

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